
Definitivamente esa era su canción, nadie estaba más buena que ella y nadie se movía mejor. Eliana es de tez trigueña, ojos cafés, sus labios son pálidos, su cabello largo y negro; no es muy alta ni muy delgada. Hermanito! si usted la ve se enamora, es encantadora y en cada carcajada entrega la vida.
Ella estudia administración en una de esas universidades del sur, le gusta ir al cine, comer pizza y los fines de semana vienen con su amiga al mismo bar donde la conocí. Entre rumba y rumba los hombres que se le van acercando buscan placer, aunque ella siempre se convierte en una cura, es como si todos los que comparten un rato de su vida con Eliana le quitaran un pedazo de lo mejor de su interior.
Su casa es el templo donde cada noche se permite ser lo que nadie ve, un alma enferma que mantiene en pena; la casa azul, así se le conoce en el barrio ubicado en una de las mejores zonas de la ciudad. Doña Lucia es la reina de la casa y al solo verla uno se da cuenta de donde saco Eliana ese cuerpo monumental y esa fuerza arrolladora. A doña Lucia solo se le ve cada tanto, porque es ejecutiva de una multinacional y solo tiene tiempo para trabajar e ir a la peluquería a estirarse el pelo.
Sarita la hermana menor de Eliana es la consentida de la casa y vive en su mundo de reggaetón con sus amiguitas play. No sé porque parce pero en esa casa todas son mujeres hasta la perra. Lo que si me han contado es que los que llegan al remate en esa casa salen bien curados no se dé que! Pero la gente sale feliz. Estoy esperando a que llegue el sábado a ver si convenzo a la amiga de ella, a la monita como maluquita a ver si me da el roce y me lleva a esa casa, para saber el secreto de tanta felicidad. Bueno socio nos pillamos el próximo fin de semana y le cuento a ver cómo me fue.

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